ENAS y Sustentabilidad.

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Aclaración previa - El propósito de esta sección es instrumentar la característica Desarrollo Endógeno -de adentro hacia fuera- del enfoque socioproductivo.  Implica adaptar al contexto nacional, los criterios e iniciativas foráneas con antecedentes de relevancia que institucionalmente han inspirado la formulación del -ENAS- y fundamentar los emergentes detectados con un análisis del estado de situación de la Infancia y Adolescencia en el país, con un diagnóstico específico ampliado a la sustentabilidad. En este aspecto, ya contamos con el diagnóstico inicial que presentó Aleandra Scafati -EcoMujeres- en el evento de lanzamiento del 11 de octubre pasado. También sumamos la opinión personal de Ianina Tuñón, consultada con el propósito de aproximar el concepto -ENAS- en las iniciativas evaluadoras como la que coordina en la Universidad Católica Argentina y el último Informe de Latinbarómetro con datos de la región.

Los recursos mencionados, son parte del material a elaborarse en la primera etapa del Programa y se vinculan con la otra característica del modelo: la creación de Nodos Productivos que integra a entidades y actores de todos los sectores, con afinidad en las problemáticas que aborda el -ENAS- preservando sus autonomías y capitalizando sus propias iniciativas.

Suscribiendo a la consigna de “Acción Global, Cambio Local” concluida en la Conferencia Global GRI -Global Reporting Iniciative- el pasado 23 de mayo (2013), en Amsterdam, Holanda, asociamos a este planteo, tres puntos de inflexión:

1- el lugar, el ámbito de pertenencia o nivel socio-económico-cultural desde donde se mira, relacionado a la evaluación de qué tan grave o crítica es la problemática localmente; 2- qué satisfactores incluyen el estado de bienestar, consensuado por el colectivo social; y 3- qué situaciones de vulnerabilidad impiden el desarrollo de acciones vitales socioproductivas en el sentido más amplio de la vida, incluidas en el Desarrollo y los Derechos Humanos.

Entendemos que la situación de vulnerabilidad de un alto porcentaje de la niñez y adolescencia expresa que las instituciones públicas, sociales y privadas con objetivos centrados en torno a las problemáticas específicas, realizan acciones que parecen insuficientes. Desde este lugar, estimamos que convocar las diversas ópticas ante el efecto de la Niña Adolescente habilita nuevas posibilidades de equilibrar la disparidad de recursos para obtener información y emprender proyectos -graduales e inclusivos- si se llega a las esferas locales, municipales y provinciales, que abran la justa participación de tod@s, a nivel nacional.

Al margen de la apelación a la resiliencia “el tiempo que corre” nos insta a actuar “aquí y ahora” porque estamos acotando una etapa tan efímera como determinante del carácter y la fortaleza interna, del “cuerpo físico” de la niña adolescente y en consecuencia intrínseca, del “cuerpo social” de la comunidad.

Creemos que es momento de evaluar las posibilidades reales que pueden articularse en el desarrollo del potencial de la niña adolescente como agente de cambio para el desarrollo social y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio consignada a los gobiernos y a las empresas.

Desde un enfoque sociopolítico en el país, podemos remitirnos a las cifras de 2002 cuando la cantidad de pobres llegó al 57% de los argentinos, y asociarlas con la realidad actual de 900 mil jóvenes entre 16 y 24 años que no estudian ni trabajan y el 30% de madres menores de 24 años (datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC).

Este indicador se redujo significamente en la última década, no obstante, hoy promedia el 22% en el país y el 16% en América Latina, según un estudio reciente de la CEPAL en el que induce a “dar cuenta” ante una dinámica de tipo estructural de exclusión social que se ha vuelto sostenida en el tiempo”, cerrando con el 70% de los 130 millones de niños que no van al colegio son niñas (50 millones de niñas de 12 años viven en situación de pobreza).

En la perspectiva de impactos, el último informe del Banco Mundial “Efecto del poder económico de las mujeres en América Latina y el Caribe”, presentado en el Diálogo Inter-Americano en Washington (Agosto 29, 2012) estima que en la crisis del 2009 la participación de las mujeres en el mercado laboral ayudó a reducir el impacto y destaca “por la incorporación de más mujeres de bajos ingresos que de ingresos altos. Sin su trabajo, la pobreza extrema de la región en 2010 hubiera sido 30% más alta”.

En términos de estrategia, Yunus marcó la vanguardia centrando la generación de ingresos genuinos en las mujeres; actualmente el Banco Grameen data préstamos a 7 millones de personas sin acceso al mercado financiero, de las cuales el 97 % son mujeres. En sentido asociado el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza (cada año reúne a 2700 de los principales líderes empresariales, políticos internacionales, periodistas e intelectuales mundiales) concluyó “las mujeres jóvenes son la clave de la recuperación económica. La evidencia muestra que las trabajadoras con más años de estudios pueden recibir mejores salarios; que las mujeres destinan a la familia una mayor parte de su salario que los hombres y que los hijos de las trabajadoras son más sanos y reciben mejor educación”.

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En la presentación lanzamiento, cerrando el panel de expositoras, Aleandra Scafati elaboró el Efecto Niña Adolescente y la Sustentabilidad  definiéndolo alineado en forma directa a los objetivos de EcoMujeres, organización que fundó en 2008.

Ubicó al ENAS en un análisis de datos duros de la realidad, basado en cifras mundiales y nacionales, con foco en los parámetros de la economía y el consumo.  Marcó las demandas mayores desde lo biológico que “la mujer recibe en la gestación de una nueva vida y la alimentación de su cría”. Y en lo sociocultural, el rol primario que tiene en la funcionalidad hogareña (cuidado de la salud, educación, etc.) que la posiciona “como motor multiplicador de cambio y de vida”. Es ella “quien decide las prioridades en las compras familiares, aunque no tenga la capacidad de proveer los medios económicos, según muestran las estadísticas de cada dólar consumido, ochenta centavos los gasta la mujer”.

Por último, trasladó estos aspectos al ENAS como proceso de “un antes y un después a largo plazo” asociado al comportamiento sustentable articulado, para el cual anticipó la solicitud de firmar una carta compromiso, al finalizar el evento.  Su exposición original, se encuentra disponible en nuestra videoteca, en dos partes, aquí la primera:

[youtubegallery] http://www.youtube.com/embed/06Nfc5cJC2I?autoplay=1&hd=1&rel=0 [/youtubegallery]

Completamos la opinión personal de Ianinia Tuñón, Coordinadora del Barómetro Deuda Social Infancia, UCA, consultada particularmente sobre las articulaciones que estima oportunas para la elaboración del -ENAS-, como material a trabajar en la primera etapa, a partir de marzo próximo.

[youtubegallery] http://www.youtube.com/watch?v=sZ1FCljq7ig [/youtubegallery] Por último, acercamos Documentos Referenciales: Argentina Índice de cumplimiento de Derechos en la Infancia, Ianina Tuñón -2013- flecharosa Nota vinculada al Barómetro de la Deuda Social en Infancia -2o13- América Latina Informe de LatinoBarómetro - América Latina 2010-2013: pobreza, educación, crecimiento económico, desigualdad de accesos. Dos américas latinas, la que disfruta de los beneficios del crecimiento y la que mira como disfrutan los otros. flecharosa

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