Crianza y Socialización

La familia es la primera agencia de socialización del niño/a y es cardinal en la construcción de la identidad“. Esta sección está vinculada a los temas de Familia

… las infancias y adolescencias son poblaciones especialmente vulnerables a la pobreza económica, pero también a múltiples riesgos en el campo de la alimentación, la salud física, el hábitat de vida tóxico en términos del medioambiente e inadecuado en sus condiciones de saneamiento, disponibilidad de espacio, protección de las inclemencias del tiempo, entre otros factores.
Sin duda, se trata de aspectos significativos y asociados a los procesos de crianza y socialización a los que debe agregarse la impronta de las diferentes configuraciones familiares, así como también las características de los contextos sociales y emocionales del desarrollo. Es así que se valora la observación de indicadores del medioambiente de vida del niño/a y adolescente por la presencia o ausencia y calidad de los estímulos emocionales, intelectuales y conductuales presentes en los vínculos interpersonales y en el marco de las diferentes agencias de socialización (familia, escuela, barrio).

En el proceso de crianza cobran un valor crucial las respuestas verbales y emocionales de los principales adultos de referencia del niño/a. Los ambientes familiares poco tolerantes con la conducta infantil, esto es, con dificultad para establecer un vínculo afectivo, en los que no se estimula al menor a través de la palabra y la gestualidad cálida y amorosa y en los que no se dispone de objetos para el juego, entre otros, son considerados poco favorables para el desarrollo de aptitudes cognitivas, sociales y emocionales saludables.
A medida que los niños/as crecen y multiplican sus relaciones interpersonales y se socializan en diferentes entornos (el escolar, el barrial, el club, la iglesia, etc.), adquieren relevancia las características de esos ambientes en su potencial de estimulación y las oportunidades de multiplicación de los vínculos interpersonales y ejercicio de distintos roles (Bronfenbrenner, 1987). Por ello es que adquieren tanta importancia las estrategias de cuidado en los primeros años de vida, la calidad de los servicios de cuidado y de las experiencias de aprendizaje y formación extraescolares, así como también las características de los espacios públicos barriales en términos de recursos de infraestructura y seguridad.
En la Argentina existe una amplia normativa que regula las responsabilidades de crianza, las ofertas de cuidado, la protección contra toda forma de abuso y maltrato, y el derecho a la sociabilidad en el campo del deporte y la cultura.
Desde el amplio conocimiento científico construido en torno a los procesos de crianza y socialización en el desarrollo humano y social, y considerando los derechos vigentes en la sociedad argentina, el presente informe propone, una vez más, una aproximación a: las características de las configuraciones familiares de algunas infancias y las estrategias de cuidado; los recursos de estimulación emocional e intelectual en la órbita de las familias; las formas de disciplinar a través del maltrato emocional y físico; y las oportunidades de socialización mediante procesos formativos extraescolares en el espacio del deporte, la actividad física, artística y cultural.
Cada uno de los aspectos mencionados cobra particular relevancia en algunos grupos de edad, y se presenta de modo diverso según el sexo, el estrato social de los hogares, las características del espacio socioresidencial y el aglomerado urbano.

Configuraciones familiares y estrategias de cuidado.
La Convención sobre los Derechos del Niño establece, en su art. 18, que incumbe a los padres –o representantes legales– la responsabilidad primordial de la crianza del niño. Sin embargo, se considera la asistencia a los padres y a los representantes legales por parte de los Estados para el desempeño de sus funciones en lo que respecta a la crianza del niño, garantizando la creación de instituciones, instalaciones y servicios para el cuidado de los mismos.
Indudablemente, se ha avanzado de modo significativo en el reconocimiento de cierta corresponsabilidad en el cuidado de la niñez. Sin embargo, la mayoría de los niños/as en los primeros años de vida suele permanecer al cuidado de su madre y/o su padre u otros familiares. La familia es la primera agencia de socialización del niño/a y es cardinal en la construcción de la identidad.

A lo largo de los últimos años se ha construido suficiente evidencia en torno a la preeminencia de la configuración familiar bipartental (núcleo conyugal completo) en la vida de los niños/as y adolescentes, pero también a la prevalencia que tienen otras configuraciones familiares como las monoparentales (núcleo conyugal incompleto) y las familias ensambladas (núcleos conyugales completos pero en los cuales alguno de los miembros no es progenitor del niño/a).
Los hogares monoparentales con niños/as, por lo general con jefatura femenina, tienen una mayor prevalencia en contextos de pobreza económica y se asocian a situaciones de mayor déficit en los procesos de crianza y socialización (Tuñón, 2009). Esto es consecuencia de la menor disponibilidad de recursos humanos adultos para el cuidado y la asunción del doble rol de proveedor y cuidado en una sola persona. Sin duda, las políticas de cuidado orientadas a la infancia deben poner especial atención a la situación de estas familias, y por ello es de suma importancia conocer su incidencia a nivel de la niñez y adolescencia y principales factores asociados.

Fuente: Crianza y socialización, pág 69 – otros apartados:
Tipo de configuración familiar y presencia de los progenitores en el hogar – pág. 71
Principales cuidadores y referentes adultos – pág. 72
Acceso al documento completo - Barómetro Deuda Social Infancia – Hacia el Pleno Ejercicio de Derechos en la Niñez y Adolescencia. ODSA-UCA  flecharosa

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